De Bibliotecas y lecturas, por Chus Juste, Bibliotecaria de Zuera.

Las Bibliotecas son los espacios, junto a las librerías, donde los lectores se enamoran de los libros. Quizá la Biblioteca sea el lugar más libre, tranquilo,  relajado, igualitario, democrático, público y más secreto para que ese primer encuentro sea posible.

El lector llega casi siempre a la Biblioteca sin saber qué es lo que va a llevarse a casa para leer. No sabe lo que va a elegir; un libro entre tantos será el que finalmente lo acompañe en la cartera, en el bolso, en la mochila o en sus brazos hasta su casa.

Este, sin duda, es el momento más misterioso y mágico del proceso de la lectura. El de dejarse seducir por una cubierta, un lomo, una encuadernación, un tipo de letra, un papel, un título, un nombre, una o varias palabras o  el sonido que hacen las páginas al pasarlas rápido.

Este es el instante que elegiría de todos ellos. El de la búsqueda, el del tiempo que invierto en la selección de un libpila-de-libros-colegio-10258304ro. El de la duda de saber si habré elegido bien, si habré acertado. Esa primera vez que abrimos un libro, que fijamos el título en nuestra memoria, que paladeamos la primera palabra, la primera frase, el primer párrafo… y que decimos: este y yo nos vamos a entender.

Por eso, cuando alguien viene a la Biblioteca y me pregunta ¿Qué me leo?, intento siempre animarle a que pase un rato delante de los libros, que no se prive del placer de la seducción, de la intuición, de esos segundos de mirarse hacia dentro y de preguntarse: ¿Quién quiero que pase conmigo las tres próximas semanas en mi casa? ¿Quién me va a acompañar en el sueño? ¿A quién voy a meter en mi cama? ¿A quién quiero dedicarle el poco tiempo que me sobra? ¿A quién elijo como compañero de viaje?

Seguramente si nos hiciéramos todas esas preguntas cada vez que cogemos un libro prestado de la Biblioteca nos entraría un ataque de pánico y solo una respuesta se empeñaría en salir: no sé.

Aunque intrascendente y rápido, el acto de la elección esconde grandes dosis de misterio. Todos los actos intuitivos son impulsados por la memoria guardada en nuestras neuronas.

Los lectores aprenden a relacionarse con los libros en la Bibliotecas, se van haciendo amigos con el paso del tiempo. Un niño criado en una buena Biblioteca llega a la edad adulta habiendo asumido, casi de forma inconsciente, una manera de relacionarse con los libros, los reconoce, los entiende … sabe de qué pie cojean.

Los chavales más pequeños llegan a las Bibliotecas por la tarde, después de salir del colegio. Al principio acompañados de algún familiar. Qué importante esa abuela que le enseña por primera vez la Biblioteca a un niño. Que crea una relación con su nieto también a través de la Biblioteca, de los libros, de las lecturas.

Con mucha probabilidad ese niño que primero mama, corre, salta, juega en una Biblioteca; que después descubre estupefacto el sonido de las consonantes junto a las vocales, que lucha entre las mayúsculas, las minúsculas y las cursivas; que descansa entre las ilustraciones;que se sorprende con los diccionarios; que descubre el mundo a través de los atlas; que consigue leer por él mismo y por primera vez un libro cortito; que al final acaba entendiendo la maraña de órdenes y desórdenes clasificatorios… ese niño que siente la Biblioteca como algo cotidiano que sucede justo de después de merendar… se convierte a lo largo del tiempo en el adolescente que no solo lee historias de vampiros y magos, en el adulto que lee como come, que se bebe y emboba con las palabras, que está dispuesto a leer y leer sabiendo que es difícil dar con el libro de tus sueños.

Lo he visto con mis propios ojos. Aunque, también es verdad, no siempre ocurre. Palabra de Bibliotecaria.

 

Sugerencias de lecturas primaverales.

 

Jussi Adler. El efecto Marcus.

Fernando Aramburu. Patria.

Lucía Berlín. Manual para mujeres de la limpieza.

Robert Byron. Viaje al Tibet.

Jesús Carrasco. La tierra que pisamos

Ángeles Caso. Todo ese fuego.

Michael Cunningham. La reina de las nieves.

Joël Dicker. El libro de los Baltimore

Elena Ferrante. La amiga estupenda.

Carla Guelfelbein. Contigo en la distancia.

Kristin Hannah. El ruiseñor.

Terry Hayes. Soy Pilgrim.

John Irving. Avenida de los misterios.

Marian Izaguerri. El león dormido.

Pierre Lemaitre. Tres días y una vida.

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